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CUIDADOS

 

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Historia del Canario

Características

Cuidados

1.- Alojamiento del canario.

1.1- La jaula.

1.2.- Considera- ciones en ambos aspectos.

1.3.- El fondo de la jaula.

1.4.- Medidas y proporciones.

2.- Puertas, comederos.

2.1.- Las puertas

2.2.- Los  come-

deros exteriores.

2.3.- Los acce-

sorios de las jaulas

2.4.- Los posaderos

3.- EL ambiente

3.1.- Condiciones de la habitación.

3.2.- La tempe-

ratura.

3.3.- Alojamiento a la intemperie.


Alimentación
Enfermedades
Técnicas de cría
Genética
Híbridos
Canarios de Canto

Canarios de Color

Canarios de Forma

Fotografías

 

1.- ALOJAMIENTO DEL CANARIO.

1.1.- LA JAULA.

La mayoría de las personas que adquieren un canario no pretenden formar una pajarera de vuelo apta para alojar una comunidad de aves. Sus intenciones suelen ser en principio más modestas y se contentan con adquirir una buena jaula. Tratemos de elegir ésta de manera racional. El mercado nos ofrece multitud de diseños, tamaños, formas y materiales. Antes de decidirnos repasemos el abanico de posibilidades. Las jaulas pueden ser: 

A) Por material de construcción:

- Metálicas, siendo en este caso de alambre galvanizado o de aluminio.

- De madera, en lo que se refiere al armazón, con los barrotes lógicamente de alambre.

B) Por la forma:

-  Prismáticas, es decir, de fondo de sección rectangular y paredes rectas.

- Esféricas, generalmente no por completo, sino de forma globosa en  conjunto, con perfiles curvos y techo abovedado.

- De fantasía, combinando diseños rectos y curvilíneos de forma más o menos imaginativa

1.2.- CONSIDERACIONES EN AMBOS ASPECTOS.

En cuanto al material de construcción, podemos decir que la facilidad de higiene y desinfección ha sido el factor que ha hecho imponerse poco a poco las jaulas metálicas sobre las antes clásicas de esqueleto básico de madera. Estas últimas, especialmente cuando son de líneas sobrias, como las llamadas de tipo <<valenciano>>, tienen un aspecto natural y rústico que les confiere indudable belleza y no poco romanticismo.

A pesar de ello, las más funcionales jaulas metálicas pueden lavarse a conciencia sin peligro de que se deterioren (las de madera suelen hincharse con la humedad y pudrirse finalmente los bajos) y tratarse con productos bactericidas, como el amonio cuaternario, la lejía o los detergentes. A veces hay que sacrificar la belleza en beneficio de la utilidad práctica. Esto no quiere decir que renunciemos por completo a las de madera. En caso de que la escojamos podemos barnizarla, haciéndola así más resistente al agua, o empaparla en aceite de linaza, como hacen los criadores de canarios de canto, que clásicamente enjaulan sus machos individualmente durante la preparación para concursos en jaulas de madera tipo valenciano, 

La confederación Ornitológica mundial presenta para los canarios cantores que acuden a concurso un prototipo oficial de jaula de madera; éstas, a pesar de todo, se mantienen por tanto aún vigentes. El inconveniente de su menor facilidad de higiene puede obviarse limpiando la jaula a ser posible a diario, o al menos cada dos días, secando bien los bajos y evitando que la humedad pueda pudrirlos

Las jaulas metálicas, que actualmente dominan el mercado, se ofrecen en dos variantes principales en cuanto al metal de fábrica: alambre galvanizado o aluminio. El alambre galvanizado tiene menor duración, termina por oxidarse ante la humedad o la intemperie y pierde brillo y belleza con el uso, sin embargo es excelente en cuanto a capacidad de observación de los pájaros; estos se ven muy bien sin que los barrotes, al ser muy finos, dificulten la apreciación.

Las jaulas de aluminio son inmejorables en cuanto limpieza y duración. Soportan perfectamente la intemperie, no se oxidan ni se deterioran por muchos y enérgicos fregados que hayan tenido que soportar. Solo un defecto: los barrotes, mas gruesos que los de alambre y con un especial brillo, dificultan la visión del pájaro que alojan. En cuanto a la forma de la jaula, hemos de ser más categóricos, en este aspecto, la funcionalidad debe primar totalmente sobre la originalidad o la fantasía

En principio señalamos como ideales las jaulas de perfiles rectos y forma general prismática. Son preferibles desde cualquier punto de vista a las esféricas, cm pasamos a demostrar. En primer lugar, un pájaro domestico necesita orientarse perfectamente y establecer su posición en el espacio  mediante puntos claros de referencia. En este sentido, las jaulas globulares desorientan al animal, no le permiten orientarse y establecer los límites de su territorio.

Por otra parte, la base debe ser al menos tan grande como la cúpula, y ningún saliente debe superarla. Se comprende fácilmente que esta regla elemental está encaminada a evitar que el pájaro deje caer al exterior restos o cascarillas de semillas. Una jaula prismática ensucia el entorno mucho menos que otra de cualquier otro diseño. En cuanto al aspecto estético es tan subjetivo como discutible y personal. Particularmente, estimo que la belleza de un pájaro se realza en un ambiente lo mas natural posible, y prefiero los diseños sencillo a los mas artificiosos o recargados 

1.3.- EL FONDO DE LA JAULA. 

Este aspecto debe ser decisivo a la hora de elegir. La jaula debe estar provista de dos fondos, ambos movibles y susceptibles de salir hacia el frente por dos mecanismos de corredera. Rechacemos las jaulas que tienen solo un fondo o bandeja, o las que tienen fija la 2ª parte del donde, es decir, la parrilla o enrejado. La bandeja debe ser siempre metálica, es decir, de un material que pueda ser lavado, fregado, cepillado y aun escaldado.

La parrilla debe tener enrejado fino, que hará difícil que quede acumulada sobre ella la suciedad; no muy separados, a fin de que los pájaros no puedan introducir entre ellos el cuello en busca de semillas o restos caídos en la bandeja. Una y otra deben correr fácilmente y atención, cuando retiremos una no debe quedar entre ambas un espacio por el que el pájaro pueda fugarse. Entre parrilla y bandeja debe quedar una buena separación, es decir, la bandeja debe ser profunda. Así se evita que el canario tenga acceso a  los retos de comida o a la suciedad, y que sus patas se ensucien al contacto con ésta.

No olvidemos el detalle de que las correderas deben desplazarse hacia el frente. De este modo podremos extraerlas para la limpieza sin tener necesidad de descolgar la jaula. Este detalle puede ser importante si con el tiempo llegamos a tener varias jaulas adosadas en un estantería o colocadas en batería unas sobre otras. En algunas jaulas de diseño reciente, la bandeja presenta bordes elevados; es en realidad una caja en la que queda embutida la parte baja de la jaula. La ventaja de este sistema estriba en que prácticamente no caen restos al exterior, por lo que no es despreciable. Citaríamos como inconveniente la disminución de visibilidad, cuando el canario desciende al suelo. 

1.4.- MEDIDAS Y PROPORCIONES.   

Según se trate de alojar un solo pájaro, una pareja  en cría, o una comunidad, encontraremos jaulas de diferentes tamaños y medidas adecuadas para cada caso, que trataremos de fijar como idóneas. Antes de pasar a ello, aclaremos que en general, en cuanto a proporciones, las jaulas deben ser apaisadas, es decir, con dominancia de la longitud sobre la altura o el fondo. En jaulas de proporciones apaisadas, los pájaros pueden lanzarse a saltos o vuelos con mucha mas facilidad que en otras cúbicas o altas pero cortas. Realizan así un ejercicio muy beneficioso para su salud y forma física, que evita caigan en la obesidad o apatía.

No hay que olvidar además, que cuando pretendemos alojar una comunidad de canarios en un jaulón de vuelo, caben muchos mas a igualdad de volumen en una jaula apaisada que en otra alta y corta. Por sus medidas, podemos considerar los siguientes tipos standard de jaulas:

A)- JAULA INDIVIDUAL TIPO <<VALENCIANO>>.  

Clásica entre los criadores que suelen alojar numerosos machos cantores en batería, con necesidad de aprovechar al máximo el espacio. La jaula valenciana, que desde antiguo acostumbraba fabricarse de madera de haya que los canaricultores abrillantaban e impermeabilizaban empapándola en aceite de linaza, se encuentra hoy también en diseños metálicos, generalmente de aluminio. Las dimensiones típicas de la jaula individual valenciana son 30 cm de largo por 20 de altura y 18 de fondo. Va provista de comedero de cajoncillo, puerta corredera en el lateral o de guillotina en la parte baja del fondo, un bizcochero giratorio en un ángulo y rejilla y bandeja móviles y correderas que se deslizan saliendo por el lateral. Un detalle importante es que uno de los costados (el opuesto a la puerta) va cubierto totalmente, para evitar que el pájaro vea a otro que pudiera estar alojado en su proximidad 

B)- EL JAULÓN DE CRÍA.

Para alojar una pareja de canarios que se destinada a la reproducción, es necesario un jaulón que reúna una serie de cualidades, de las que en buena parte dependerá el éxito de la cría. Un buen jaulón de crianza deber ser:

- espacioso: con dimensiones mínimas de 55 cm de longitud, por 30 de fondo y 35 de altura

- divisible en dos partes por una rejilla que entre en corredera por su parte central

- solo así será posible separar a los pequeños cuando amenacen con perturbar a la madre en la incubación de la siguiente nidada

- el padre seguirá alimentándolos a través de los barrotes de la rejilla de separación

- extraordinariamente higiénico: es decir, fácil de limpiar, con excelente bandeja y parrilla, sin rincones a los que resulte difícil acceder para la limpieza. En suma, las condiciones de seguridad sanitaria que hemos recomendado parta toda jaula deberán extremarse en el jaulón de cría, donde cualquier acumulación de retos fermentados podría convertirse en caldo de cultivo de gérmenes que resultarán mortales para los pequeños

Es este ultimo aspecto el que ha motivado la casi total desaparición de la madera en la fabricación de jaulones de cría. El alambre galvanizado y el aluminio se han impuesto tanto entre principiantes como entre criadores experimentados.

C)- JAULÓN DE VUELO.

Cuando pretendemos alojar un grupo de canarios, generalmente jóvenes o hembras adultas fuera de la temporada de cría, en un jaulón de vuelo común a toda la colectividad, recurrimos a una voladora lo mas espaciosa que nos permita nuestra disponibilidad de espacio. No podemos ahora hablar de medidas ideales, pues lógicamente cuanto mayor sea el volumen interior, mejor se cumplirán los objetivos de un alojamiento de este tipo. El alojamiento en colectivo presenta como ventajas las derivadas del estimulo general que supone la compañía de otros pájaros, se establecerá pronto un orden jerárquico, que en otras especies de aves ha sido muy bien estudiado por los etólogos; se alcanzara un equilibrio, con individuos dominantes u otros de rango inferior, las diferencias se zanjaran mediante simples amenazas con el pico abierto y chillidos característicos

La competencia por el alimento y los mejores espacios del jaulón estimula la vitalidad de los pájaros. Hembras y jóvenes pueden alojarse perfectamente con este sistema, y tan solo los machos encelados requieren un territorio propio, es decir, una jaula individual que defenderán con su vigoroso canto. Como advertencia importante, recordaremos que también el alojamiento colectivo aumenta el riesgo de multiplicación de enfermedades, por lo que el jaulón de vuelo debe extremar las condiciones higiénicas que recomendábamos en general para cualquier tipo de jaula. Otros autores consideran que hay que tener en cuenta si en un futuro emparejaremos a los canarios para criar, o si sólo los que queremos para que nos acompañen con su melodioso canto. Como recomendación personal, evitaría las jaulas ornamentales y decorativas, ya que normalmente tienen poco de prácticas.

  • Respecto a las jaulas para un solo canario, las medidas mínimas deberán ser de 20 a 30 centímetros de largo, de 20 a 25 de ancho y de 25 a 30 de alto. Esas medidas son orientativas, pero hay que tener en cuenta que cuanto más grande sea la jaula mejor vivirán nuestros canarios.

  • Las jaulas de cría serán un poco más grande, ya que dentro de ellas deberán convivir los adultos reproductores y las crías. Las medidas mínimas son las siguientes: de 30 a 40 centímetros de largo, de 25 a 30 de ancho y de 25 a 35 de alto.

  • Los voladeros o sueltas para canarios también son una opción interesante; qué mejor hogar para un canario que aquel en el que puede volar casi en libertad y donde tiene a su disposición todo lo necesario.

  • Jaulas de canto. Este tipo de jaulas son de dimensiones más reducidas para forzar el canto del canario sin que pueda distraerse. Para comenzar en el mundo de la canaricultura, no es necesario disponer de estas jaulas.

  • Jaulas enfermería. También suelen ser de reducidas dimensiones, puesto que en ellas albergaremos a los canarios que enfermen. Una buena jaula enfermería dispondrá de un pequeño generador de calor para mantener una temperatura constante del canario, cuando este está enfermo.

2.- PUERTAS, COMEDEROS Y OTROS DETALLES. 

Un buen diseño de jaula puede resultar desechable si no se cuida algunos detalles que en la práctica resultan de gran importancia. Por ejemplo:

2.1.- LAS PUERTAS. 

Deben tener un tamaño proporcionado que permita introducir la mano fácilmente para extraer comederos y bebederos, para tomar un pájaro en la mano o para acceder a los rincones para su limpieza. Al mismo tiempo debe ser segura, es decir, no tener unas dimensiones exageradas que hagan propicia la escapatoria de un ejemplar cuando la abrimos. Las fugas son también frecuentes en las llamadas puertas de muelle, sobre todo cuando son demasiado grandes y están situadas en el frente de la jaula.

En este aspecto son más seguras las puertas de guillotina, aquellas que caen por su propio peso. Cuando no se tiene demasiada experiencia en el manejo de canarios, hay que tener cuidado para que no se interponga ningún saliente de accesorios entre la guillotina y su tope final, ya que basta un pequeño resquicio para que se pueda producir una fuga. Muelles y guillotinas son los sistemas de puerta más eficaces y generalizados. Desconfiemos de resortes y cerraduras de otros tipos que pueden aflojarse o abrirse por perder temple y tensión o por ser picoteados por los pájaros.

2.2.- LOS COMEDEROS EXTERIORES.

Muchos jaulones están provistos de comederos exteriores, generalmente transparentes, del tipo denominado <<capilla>>, coronados por una cúpula. Lo más frecuente es la colocación en serie frontal, o sea, alineados simétricamente en el frente delantero. Los comederos exteriores presentan la ventaja de la rapidez con que puede inspeccionarse el estado de su contenido, lo cual es importante en criaderos que alojan numerosos ejemplares; ahora bien, su manejo requiere cuidado para evitar que un pájaro avispado pueda escapar cuando retiremos el comedero para rellenarlo, ya que, lógicamente, los barrotes están separados en el nivel del comedero para que los pájaros puedan introducir la cabeza y acceder a la comida.

Por desagradable experiencia recomendamos estos recipientes exteriores exclusivamente para la comida, nunca para el agua, ya que hemos visto morir ahogados a varios ejemplares que trataban de bañarse en el interior de este poco recomendable bebedero. Como resumen, recordemos que al elegir la jaula no debemos olvidar que no se trata simplemente de un objeto decorativo, sino que su función primordial es alojar y servir de hábitat a un ser vivo, extraordinariamente móvil y que requiere las más escrupulosas condiciones higiénicas. Por todo ello, y a pesar de que pretendamos que la jaula se constituya en elemento decorativo de una habitación o terraza, renunciemos a caprichos o lujos superfluos si éstos inciden en disminución de las condiciones de habitabilidad e higiene. Seamos fundamentalmente prácticos.

2.3.- ACCESORIOS DE LAS JAULAS.

Las necesidades de mantenimiento de un canario o una colectividad hacen imprescindible disponer de unos accesorios. Son éstos:

 ● Comederos

El mercado ofrece una increíble gama de comederos de los más diversos diseños y materiales. Prácticamente en extinción los antiguos de zinc u hojalata, casi todos los actuales se fabrican en plástico, cristal o loza. Cualquiera de estos tres materiales reúne las condiciones mínimas exigibles en cuanto a higiene y facilidad de limpieza. Un comedero debe ser susceptible de fregado enérgico y baño en sustancias desinfectantes. La forma no deja de tener importancia. Periódicamente es preciso vaciar el recipiente y limpiar concienzudamente su interior, por ello éste debe ser fácilmente accesible al cepillo o al paño. Algunos modelos son desmontables y se dividen en dos piezas, lo que facilita su limpieza total. Como indicábamos anteriormente, podemos clasificar los comederos en interiore, que se colocan en el piso interno de la jaula accediendo a él por medio de la puerta, y exteriores, que se acoplan sobre el exterior gracias a unos barrotes dilatados por los que el canario puede introducir la cabeza. Los comederos exteriores son indudablemente más higiénicos, al evitar el contacto entre la comida y la suciedad. También suponen un ahorro de grano, ya que el pájaro tiene menos oportunidad de picotearlo y lanzarlo fuera. Finalmente, es más fácil observar su contenido (si, como es frecuente, son transparentes). Una buena norma es emplear comederos exteriores para el pienso básico y reservar los interiores como bizcocheros, es decir, para suministrar una pequeña cantidad de una golosina que se consume o retira relativamente pronto. Los comederos interiore no suelen ser recipientes completamente abiertos. Generalmente su tapa muestra uno o varios círculos abiertos, que se tratan de evitar que los pájaros esparzan, sacudiéndolo con el pico, el alimento. Si empleamos este tipo de comederos, tendremos mucho cuidado al sacarlos o introducirlos por la puerta, de modo que el pájaro no pueda escapar por el hueco superior que queda entre el dorso de la mano y el ángulo abierto. No es que los canarios, dóciles por naturaleza, pretendan fugarse, sino que pueden hacerlo accidentalmente al revolotear asustados por nuestra mano.

● Bebederos 

Tenemos que volver a referirnos a la necesidad de limpiarlos y desinfectarlos, que es máxima en el caso de estos accesorios. Un buen número de enfermedades infecciosas se transmiten a los pájaros de jaula precisamente a través del agua de bebida. Especialmente peligrosos es el contacto de las heces con ésta. Algunas bacterias del intestino, comensales y en sí mismas no peligrosas, pueden proliferar en exceso cuando contaminan el agua de un bebedero descuidado y sucio.  El pájaro ingiere así un verdadero caldo de cultivo de gérmenes. No resulta exagerado recomendar el empleo de un doble juego de bebederos que se intercambian diariamente. Al retirarlo, se limpiará y mantendrá en agua limpia y desinfectada hasta ser utilizado en sustitución del de recambio.

La necesidad de evitar la contaminación del agua nos conduce a eliminar los bebederos interiore. Los más recomendables son los exteriores <<de tubo>>, fabricados en plástico transparente. Sus condiciones higiénicas son óptimas, ya que es el pájaro, al ingerir una gota, quien provoca el descenso de la siguiente. La masa de líquido queda así prácticamente aislada.   Algunas veces, los pájaros adquieren un hábito vicioso consistente en introducir semillas y otros restos en la boca del bebedero, que se obstruye y descompone rápidamente. Hay que observar para renovar el agua y limpiar el recipiente cuantas veces sea necesario.   En general, el agua de los bebederos debe ser renovada diariamente, con concienzuda limpieza del depósito.

● Bañeras          

El canario es uno de los pájaros más aficionado a limpiar su plumaje mediante el baño. De hecho0, los canarios silvestres no suelen alejarse de los cursos de agua o de las fuentes, en las que practican alegres abluciones. En cautividad, son múltiples las ventajas que proporciona la costumbre del baño no solo en lo que se refiere a higiene, sino también en cuanto a estímulo de la vitalidad general, el tino y la salud de los canarios. Por todo ello, no deberá faltarnos el accesorio de la bañera. Recipiente de loza blanca o plástico, de dimensiones proporcionadas y peso tal que no pueda volcarse cuando el pájaro se posa alegre en su borde antes de picotear el agua, introducir la cabeza y, finalmente, saltar al interior para remojarse con espectacular alegría.

La bañera se pondrá a disposición del pájaro en hora de buena iluminación y preferiblemente cuando el reflejo del sol incida sobre la jaula. Tan pronto como el pájaro se haya bañado, y si no lo hace, transcurrida una hora, la retiraremos, evitando que pueda beber el agua ensuciada por las patas y el plumaje. El agua del bebedero será la única que quede permanentemente a disposición del canario

 ● Recipientes para el bizcocho

Algún pequeño recipiente de loza o plástico completará el arsenal del canaricultor como complemento de cada jaulón. Su misión, suministrar golosinas varias y esporádicas, como pasta de huevo, mineralizantes, algunas semilla energética o arena.

La forma y tamaño de estos recipientes es tan variada como ingeniosa. Recordemos las famosas <<nabineras>>, pequeños recipientes alargados terminados en una lengüeta para sujetarlos. Se introduce entre dos barrotes y queda en disposición horizontal cerca del posadero. Su capacidad e muy pequeña.

 ● Soportes para los alimentos vegetales

Algunos aficionados acostumbran utilizar un accesorio parecido a una diminuta jaulita o <<pelotero>> para colocar la fruta o verdura al alcance de los canarios. Citémoslo como curiosidad, ya que lo más frecuente es colocar estos complementos de la dieta directamente, doblándolos entre dos barrotes, o pinzados, con ayuda de una sencilla pinza de las empleadas para tender la ropa.

2.4.- POSADEROS.          

Como todas las aves de jaula, los canarios necesitan saltadores y posaderos para efectuar sus desplazamientos en la jaula. Empecemos por decir que es totalmente desaconsejable el empleo de columpios, trapecios y demás accesorios que no hacen sino disminuir el espacio interior de la jaula y servir de molestia al canario. Los únicos posaderos recomendables son los palos horizontales de madera maciza o plástico provisto de dos tapones extremos. Se trata de evitar que el interior hueco que presentaban las cañas, antiguamente muy empleadas, sirva de refugio a los ácaros que generalmente se conocen como <<piojillo>>

La sección de estos posaderos debe ser circular y su diámetro en torno a un centímetro, ya que palos más estrechos pueden presentar problemas de equilibrio para los pájaros que se posan en ellos. No está de más la costumbre de algunos fabricantes de presentar sus posaderos provistos de relieve acanalado. Resultan así menos resbaladizos que los totalmente lisos. 

3. EL AMBIENTE.

Consejos:

  • Esparcir por la bandeja arena, pequeñas piedrecillas o arena para gato que podemos encontrar en nuestros comercios. Esto ayudará a eliminar los malos olores que se puedan producir y a absorber la humedad.

  • Fumigar bien la jaula, cada vez que limpiemos, con productos destinados a ello que podemos encontrar en cualquier tienda para mascotas.

  • Evitar colocar a los canarios en las cocinas o cerca de ellas, ya que los humos pueden resultar perjudiciales para ellos.

3.1.- CONDICIONES DE LA HABITACIÓN DONDE SE ALOJAN LOS CANARIOS.

 ● Luz natural y aire puro son las condiciones básicas

Una vez elegida la jaula llega el momento de colocarla en un lugar de la casa que pasará a ser medio ambiente para nuestro canario. La elección de un emplazamiento adecuado es de suma importancia. La habitación debe ser alegre, es decir, bien iluminada. Colocaremos la jaula cerca de una ventana, donde pueda recibir la claridad del exterior, pero vigilando que el sol no incida directamente sobre ella. En meses calurosos, la exposición al sol directo unos cuantos minutos resulta mortal para un canario si no tiene un rincón sombreado donde guarecerse.

Cuando la ventana permanezca abierta para ventilación, la jaula no debe quedar expuesta a la corriente de aire. Esta, junto con la insolación viene a constituirse en inconveniente muy grave, capaz de provocar la muerte de los canarios. Planifiquemos bien la elección del lugar antes de decidirnos a colgar la jaula, ya que una vez que lo hagamos no deberemos cambiar el emplazamiento. Un canario se aclimata a hábitats bastantes diferentes, pero soporta mal los cambios, especialmente cuando estos son bruscos. Si la habitación puede ventilarse correctamente sin que se provoquen corrientes de aire, tiene buena orientación (la idea sería al mediodía) y por tanto está bien iluminada, e incluso disfruta de sol sin que éste incida directamente sobre la jaula, será óptima para el alojamiento de canarios, en caso de que cumpla un último requisito: poseer una correcta temperatura. 

3.2.- LA TEMPERATURA: UN FACTOR DE SUMA IMPORTANCIA.

Los canarios son capaces de aclimatarse a temperaturas bajas, a las que sobreviven perfectamente siempre que el cambio tenga lugar de forma progresiva y que dispongan de un techo o refugio contra las heladas. En cambio, soportan muy mal la temperatura excesiva del interior de las habitaciones caldeadas artificialmente. La calefacción es en realidad uno de los principales enemigos del canario. Provoca una falsa muda, o muda patológicamente, consistente en la permanente y parcial caída de plumas, acompañada de disminución de vitalidad, apatía y somnolencia y detención del canto. El canario ha dejado de cantar, suelta plumitas y permanece triste. Sencillamente, su jaula estaba situada en una habitación con fuerte calefacción artificial, y generalmente próxima al radiador, es decir, a la fuente de calor. Concretando, la temperatura ideal para el alojamiento de canarios oscila entre los catorce y los dieciséis grados. por encima de los dieciocho se hace patente el peligro de las mudas patológicas, y desde luego el canario dejará de cantar.

Si resumimos todo lo anterior, vemos que el ambiente ideal para los canarios es una terraza cubierta o una habitación abrigada sin calefacción artificial, o con ésta muy suave. En caso de que se trate, como es lo más frecuente, de una estancia caldeada, situaremos la jaula lo más alejada posible de la fuente de calor.

3.3.- ALOJAMIENTO A LA INTEMPERIE.

Quien se inicia en el arte de la canaricultura suele mostrar reparos a la hora de alojar un canario directamente en la terraza descubierta, es decir, prácticamente a la intemperie. Para aprobar o no esta práctica es preciso pensar en la relatividad de las condiciones del clima en cada región. Digamos, en general, que los canarios toleran bien las bajas temperaturas, es decir, son capaces de aclimatarse, soportando noches con temperaturas de varios grados bajo cero, siempre que se hayan habituado lentamente a tal situación. En las mañanas invernales, tras noches gélidas de intensa helada, los canarios rompen alegremente el hielo de la superficie de las bañeras para bañarse con grandes muestras de actividad. Su apetito en estas condiciones es voraz, y su actividad cantora no disminuye en absoluto. En definitiva podemos afirmar que el canario puede alojarse en una terraza exterior que:

            ●Esté protegido de la acción directa de la helada. Para ello la jaula deberá estar resguardada por un tejadillo, y mejor, cubierta parcialmente durante la noche por una manta o funda de plástico (que retiraremos por la mañana).

            ●No está sometido a la más mínima corriente de aire ni a la acción directa del viento.

            ●Esté bien alimentado, con suplemento de semillas altamente energéticas y de pastas. (Los pájaros silvestres que mueren durante los días de grandes fríos del invierno no suelen sucumbir por la acción directa de las bajas temperaturas, sino por la dificultas de procurarse alimento en tales condiciones.)

            ●No sea colocado bruscamente a la intemperie después de estar habituado a la temperatura suave del interior de una habitación caldeada

Un peligro adicional del frío puede afectar a las hembras que se encelen prematuramente y se encuentran sometidas a bajas temperaturas. En estas condiciones, si se produce la ovulación, es frecuente la imposibilidad de realizar la postura del huevo, muriendo la canaria en tal empeño. Por un razonamiento homólogo al expuesto en cuarto lugar, un canario aclimatado al exterior no debe ser trasladado bruscamente a una habitación caldeada. La muda se produce casi inmediatamente y el canto se interrumpe.

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