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TÉCNICAS DE CRÍA

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Historia del Canario

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Técnicas de cría.

1.- organización del criadero.

2.- Selección de canarios para la cría.

3.- La preparación.

4.- Comienzo y terminación de la cría.

5.- Tratamiento con las crías.
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1) ORGANIZACIÓN DEL CRIADERO.

   

Primeramente vamos a referirnos a la ubicación que le debe dar a las jaulas y al criadero para poder tener éxito en las crías y para poder mantener a los ejemplares elegidos en el mejor estado de salud, fundamento esencial para la procreación.

El lugar para criar, si bien algunos disponen una habitación única al efecto, otros deben contentarse con compartir el lugar de la ubicación de las jaulas con lugares de paso, o bien lavaderos, garajes, balcones, etc., de las cuales sean de tomar las precauciones debidas.

Las jaulas pueden ser de las comunes de 47 cm o 60 cm, las denominadas de cría  con  nidos, división y accesorios, los comederos y bebederos tienen que estar del lado de afuera, para evitar la suciedad y la ingestión de alimentos y agua en mal estado.

Volviendo al criadero elegir una habitación que sea única para el destino  de los canarios, es preciso, alegre, bien iluminada y principalmente bien aireada, siendo la orientación ideal al este o al sudeste, de forma que  reciba los primeros rayos del sol naciente y quede por la tarde en la sombra.

La ventilación debe ser permanente para que el aire entre abundantemente por un orificio cerca del suelo y salga por arriba, cerca del techo.

No olvidar que los bruscos cambios de temperatura llevaran a una prematura muda  de los canarios que los debilitará y los sacara de forma.  

 

2) SELECCIÓN DE CANARIOS PARA LA CRIA.

Cuando un principiante se decide a adquirir canarios se le plantea el  primer problema, reconocer el sexo de los ejemplares. Lo mejor es que se confíe la compra a un criador competente y serio, y que se fíe de él.

En general el macho tiene una actitud más audaz y más viva que la  hembra, los ojos más grandes. Existen otros detalles distintivos que el principiante puede apreciar en la época de celo, si se toma el  pájaro, se sopla bajo la pluma del abdomen para descubrir el orificio anal, éste aparecerá más prominente y puntiagudo en los machos, mientras que en las hembras, el mismo estará mas aplanado y casi al mismo nivel de  las paredes abdominales. No obstante, fuera de este período de los acoplamientos, ésta diferencia es poco perceptible para el novel.

El macho reproductor no será puesto en cría antes del año, porque hasta entonces difícilmente alcance su plenitud o su madurez sexual. La certidumbre que el mismo está en perfecto estado lo da su vivacidad y frecuencia de su canto, luciendo plumas apretadas, cortas y brillantes, volando con agilidad y observando las deposiciones en la rejilla de la jaula, deben ser consistentes. La madurez sexual se manifiesta cuando al acercarle una hembra, canta fervorosamente, contorneándose y colgándose de los alambres de la jaula.

Con relación a la hembra, que  no canta (normalmente, por experiencia hay hembras que entonan cánticos perfectos), es más difícil la  comprobación, no obstante esta puede repasar el canto creando la duda. Se tomará en la mano, se soplará y se observará la piel del vientre de un color rosado y desprovisto de plumas. Con estas hembras se podrá comenzar a criar y no con otras que no están en estas condiciones, pues pelearán mucho con el macho y de poner huevos no serán fértiles.

Difícilmente la madurez sexual de una hembra se produce antes de los nueve meses de vida. Las parejas seleccionadas deben estar en estas condiciones: canarios de buena calidad, que no sean consanguíneos. Recordar que la cría entre elementos de la misma sangre, debilita la prole. Por lo tanto es imprescindible hacerse asesorar por personas idóneas, es mejor comenzar con dos canarios de pedigrí, que con muchos ejemplares en el cual se desconocen el origen y por su puesto el futuro le producirá sin sabores y desaliento.

La iniciación la puede efectuar con dos machos y cuatro hembras de un determinado color o línea, dentro de sus posibilidades económicas, se puede hacer con más pero siempre dentro de esa posición.

Si los ejemplares que tiene son adultos, observar bien las uñas de los machos, de tenerlas largas, cortárselas, pues en el momento del acoplamiento le molestarán para sostenerse sobre la hembra y por consiguiente habrá huevos infecundos. Para cortarles las uñas se observa hasta donde llega la zona arraigada y desde allí, en adelante cortar. Hay que tener esencial atención en no cortar la parte arraigada, pues sobrevendrá una hemorragia inevitable.

Una hembra no debe ser expuesta a más de tres posturas por año (por lo general), pues lo que adelantaremos en uno, lo perdemos en el año siguiente, lo mismo sucede con los machos de no criar en yunta y haciéndolo con varias hembras.

Hay que hacerlo con prudencia y sentido común, pues el acople excesivo producirá una muda temprana, corriendo la posibilidad de malograr al ejemplar que muchas veces es nuestro crédito.

La pareja que se lleva bien, lo demuestra al tenerlos ubicados en una jaula con la división colocada y ver que los mismos se dan de comer entre los alambres y de allí en más ya comienza el nuevo período.

 

3) LA PREPARACIÓN.

 

Cuando uno decide criar canarios lo ideal es dirigirse la entidad de canaricultura mas cercana a su zona, afiliarse y averiguar nombre y direcciones de criadores con muchos años de actividad, de sano criterio y responsabilidad o bien, asesorarse en las exposiciones anuales que suelen realizar.

Cuanto antes tenga los ejemplares a su disposición y los ubique en el lugar elegido, mayores serán los resultados. Si une a la calidad de los canarios una buena preparación, que se basa en: lo ideal en la ubicación de la jaula, la higiene diaria de las jaulas, lo aireado del lugar, la adaptación de los canarios al lugar y sobre todas las cosas la alimentación.

Al adquirir los ejemplares es buen signo observar la alimentación y todo lo que se pueda averiguar para seguir con el mismo régimen al que están acostumbrados. De todas maneras una de las formas de mantenerlos en perfecto estado, con miras en la cría, es dándoles variados granos de alpiste, avena pelada, colza, nabina debiendo mezclar siete partes de  alpiste, una de avena, una  de  nabina y una de colza.

De esta forma se le dará el balanceado perfecto que necesita el canario para vivir, y la lechuga, dados diariamente, completarán el buen estado unido a la comida denominada blanda, que es un compuesto de bizcocho que se encuentre en cualquier pajarería, tienda o asociación.

El elemento primordial en la cría es la hembra, por lo tanto en la preparación previa, le debemos mucha atención. La observación de piojos en las perchas, jaulas, palitos, es índice de desatención y traerá aparejado que todo lo bueno que se le ha dado durante el día lo perderemos en la noche, por la succión de sangre y mal descanso, además recuerde que los piojos día a día se multiplican a pasos agigantados, conviene eliminarlos o radicarlos totalmente con cualquier producto.

El baño diario también es síntoma de buena salud, si lo hace cuando lo desea, significa esto, que nosotros no podemos regular algo que es iniciativa de ellos. Si lo hace dos o tres veces por día significa que le es necesario. Agua limpia y abundante para beber no le debe faltar en ningún momento.

 

4) COMIENZO Y TERMINACIÓN DE  CRÍA.

 

La mejor época para la cría de canarios, es el período comprendido entre los meses de Marzo a Junio, y el que desee adelantarse a estos meses deberá aclimatar a los canarios a una temperatura y luz artificial similar a las que soportan en primavera. Para ello deberá prever al criadero o al lugar donde están ubicadas las jaulas con estufas pero tratándose de novicios no creemos que estos métodos artificiales sean los más aptos, pues hay que tener especial cuidado que la temperatura en su graduación sea constante. Así, la pareja que se lleva bien, se dan de comer entre los alambres de la jaula, entonces es el momento de quitar la separación y seguramente comenzará a construir el nido, colocándole un nido con carcasa de alambre, con su correspondiente nido de esparto y su pelo de cabra para que recubra el esparto, así se observará que enseguida comienzan a trabajar. Jamás hay que ponerles algodón, pues al tomarlos en el pico y mojarlo se hace una masa y puede asfixiarlos. Debemos observar el nido que realiza nuestra canaria y daremos importancia al más prolijo y redondeado, pensando que ya aparecerá el primer huevo que podrá ser sacado con una cucharita de café o, teniendo muchísimo cuidado, con las yemas de los dedos, y lo pondremos en una cajita llena de arena y a la hembra se le puede colocar un huevo de plástico en el nido de la hembra.

Se deberá ir rotando la posición de los huevos y así llegar al último cuarto o   quinto que serán más azulados que los anteriores.

El motivo de sacar los huevos es para que posteriormente se incuben y todas las crías salgan, si son fértiles, en el mismo día, y así evitamos la casi probable muerte de la ultima cría, es decir, cuando nacen los pichones y no se efectúa este procedimiento se perjudicará al canario que nazca último porque cuando el mayor tenga 5 días, al nacer el cuarto pichón tendrá un día siendo así que sus posibilidades de vivir serán menores, puesto que al momento de darle la madre o el padre de comer, los mayores que tendrán más fuerza lo desplazarán hacia el fondo del nido y lo aplastarán. Si nos ocurre este problema por cualquier despiste es aconsejable depositar en el nido un huevo de plástico para que la cría más pequeña pueda respirar y tener un hueco para moverse, se recomienda prestarle atención para ayudar a la hembra en la alimentación de este pichoncito.

Después de poner la hembra el cuarto huevo, pondremos todos los demás huevos en el nido. Contaremos trece días, sin contar el primer día de incubación, y esperaremos la fecha con ansiedad. A los siete u ocho días (los criadores con más experiencia a los 4 o 5 días ven si el huevo está fecundado con la luz del día) con una linterna pequeña sacando los huevos con cuidado, podremos observarlos a trasluz y veremos huevos oscuros y claros.

Una vez que hemos llegado a los trece días, donde debemos rociarlos con un poco de agua (si la humedad es muy baja), y dependiendo de la temperatura, o del tiempo que se ha perdido por la canaria en levantarse del nido y aparecerán los primeros pichones.

El primer día, si la canaria no le da de comer, no debemos alimentar nosotros a  las crías (recordemos que la naturaleza es sabia) aunque hay muchas hembras que si dan de comer, en el segundo día ya comienza el trabajo, para eso nosotros no le haremos faltar verduras y comida blanda a base de pasta de cría (gran variedad para todos los gustos). Esto se hace como incentivo a los pichones, que es un preparado de las pastas para embuche que encontramos en cualquier tienda especializada.

Para el preparado es recomendable utilizar con la pasta de cría el couscous, remojado previamente con agua, se mezcla con la pasta para conseguir que la mezcla contenga agua, ya que las crías en los primeros días de vida necesitan mucho líquido. A partir de los primeros 5 días de vida, podemos añadirle a la mezcla alguna verdura (se recomienda el brócoli) y semillas germinadas. Siempre debemos pensar en que la tarea debe efectuarla la canaria, quien le da la comida predigerida que al tragarla se hace un bolo con jugo gástrico y luego por contracciones fisiológicas vuelve al pico y así se las entrega a las crías.

Mientras tanto llegaremos al difícil momento de anillar, que se realizará entre el día quinto y séptimo de vida. Es preferible que las primeras veces el principiante los haga anillar por alguien experimentado, para evitar posibles malformaciones por la falta de práctica. De todos modos se da la explicación (no todos tenemos la posibilidad de tener un amigo que nos enseñe), por ello, se toma uno de los pichones y en la pata derecha se trata de juntar los tres dedos delanteros, y se coloca la anilla que previamente se moja o se puede poner seca (usuarios más avanzados), así, se hace una leve presión de los dedos hacia adelante sujetando la anilla hasta que se deslice y pase el dedo posterior. Una vez efectuado esto se debe colocar nuevamente el pichón en el nido y se continúa con los hermanos.

Esta es un buen momento para observar si en el nido hay parásitos, de haberlos se debe reemplazar por otro parecido y desinfectar el que este con parásitos.

Cuando las crías han echado los cañones hay que observar muy bien a la madre para que no le arranque las plumas a los pichones, por el deseo de hacer nuevamente el nido, hecho que lo efectuará entre los 18 y 24 días, entonces llegará el momento de agregarle otro nido y el pelo de cabra, siempre dentro de la jaula. Se entiende que todas estas alternativas comentadas tienen su oscilación tanto en días como en razones, pues la madre naturaleza es la que manda y dispone también.

Se nos puede dar el caso de que la canaria picotee mucho a los pichones, entonces se les debe poner una división para que le dé comer entre los alambres, colocando comida blanda y agua dentro de la jaula, en el lugar en que los pichones están solos, además el macho será el encargado de sacarlos adelante sin la ayuda de la madre ya que ésta deberá incubar la siguiente puesta.

  

5) TRATAMIENTO CON LAS CRIAS.       

Cuanto más tiempo se tenga a los pichones separados de la madre, con la separación en la jaula, es  decir, mirándose aunque ella esté nuevamente incubando, será mejor.

La experiencia indica que los pichones comen solos, cuando le desaparece la pelusa de la cabeza, pero que también extrañan a la madre es cierto, por lo tanto hay que tener muchas precauciones y observar muy bien cuando se echan los pichones a la voladora (que serán 30 días aproximadamente). Se denominan voladoras a las jaulas que son más grandes que las de cría y las de exposición.

Generalmente se utilizan para que los pichones vuelen, hagan ejercicios, jueguen, etc, para que se desarrollen con toda normalidad y no modifiquen las leyes fisiológicas, sino repetirlas y heredarlas.

Esto significa que de los padres enfermos y débiles sacaremos una descendencia similar, de padres vigorosos y sanos sacaremos hijos parecidos y no porque los alojemos en voladoras obtendremos ejemplares de primera calidad. Eso lo da la descendencia. Sol, aire, bañera a diario (no para beber), granos frescos, comida blanda hecha diariamente, componen los ingredientes en que se sustentará el futuro de los pichones.

De sacar mucha cantidad de pichones, poner juntos a los de mayor edad, para evitar las peleas con los más pequeños.

Habrá que tener especial atención de no suministrarle huevo duro solamente, pues los mismos se lo comerán todo y luego tendrán las consecuencias. Hay que hacerlos entrar poco a poco, en la ingestión de granos. A veces el pichón adelgaza, se engloba, se afiebra, para esto debemos darles una composición de pan embebido en   leche y mucho calor. Con lo que puede salvarse, pero las posibilidades son remotas.

La extremada higiene en las bandejas es indispensable, ya que los excrementos de los canarios enfermos pueden provocar diversos contagios, lo mismo que los mosquitos u otros insectos, que actuarán como portadores.

Observando todos estos consejos los canarios no estarán expuestos a grandes trastornos, la misma muda que constituye el período crítico en la vida del canario puede considerar trastornos graves cuando los pájaros están mal desarrollados o alimentados deficientemente.

Por el contrario en buenas condiciones de salubridad, la muda no es un desarreglo grave, aunque extraña una pérdida de fuerza y de salud.

La muda comienza a manifestarse cuando los canarios alcanzan entre las 7 y 10 semanas de vida, resultando más precoces, los nacidos en último lugar, que los hermanos de la primera nidada.

La primera muda, se efectúa sin mayor inconveniente y son solamente las pequeñas plumas las que se reemplazan, las grandes plumas de las alas y cola permanecerán hasta el nuevo período de replume. Si los pichones se despluman, será necesario poner en  el voladero hilo o cualquier entretenimiento, a los efectos de distracción, además si tironean las plumas de la cola, pueden sangrar y se agregarán los demás para seguir picoteando.

Con una  pinza de depilar se deberá sacar el cañón al perjudicado, sólo se debe lavar la sangre que ha podido quedar en el plumaje del ejemplar y ponerlo en una jaula aparte por unos días. Tratar de individualizar al que picotea y separarlo del jaulón.

CUADRO DE CRÍA

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